La anorexia nerviosa: no tengo hambre, de verdad

la anorexia

Tratamiento de la anorexia nerviosa:

El tratamiento específico de este trastorno será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.

  • Qué tan avanzados están los síntomas.

  • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.

  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.

  • Su opinión o preferencia.

Este trastorno de alimentación normalmente se trata con una combinación de terapia individual, terapia familiar, modificación del comportamiento y rehabilitación nutricional.

El tratamiento debe estar siempre basado en una evaluación exhaustiva del individuo y de la familia. La terapia individual normalmente incluye técnicas cognoscitivas y del comportamiento.

Los medicamentos (normalmente antidepresivos) pueden ayudar si la persona que tiene anorexia está también deprimida.

La existencia frecuente de complicaciones médicas y la posibilidad de muerte durante el transcurso del tratamiento agudo y de rehabilitación requieren que su médico y un nutricionista sean participantes activos del equipo de tratamiento.

La familia juega un papel de apoyo vital en cualquier proceso de tratamiento.

Posibles complicaciones de la anorexia nerviosa:

Las complicaciones médicas que puede producir la anorexia incluyen, pero no están limitadas a, las siguientes:

  • Cardiovasculares (corazón)
    Aunque es difícil predecir qué pacientes anoréxicos podrían tener consecuencias cardiacas que ponen en peligro su vida a causa de su enfermedad, hasta el 95 por ciento de los pacientes anoréxicos hospitalizados tienen el pulso bajo. El daño del miocardio (músculo del corazón) que puede producirse como resultado de cambios en el latido cardiaco, o vómitos repetidos, puede poner en peligro la vida. Las complicaciones cardiacas comunes que pueden presentarse incluyen las siguientes:

    • Arritmias (un latido cardiaco rápido, lento o irregular).

    • Bradicardia (latido cardiaco lento).

    • Hipotensión (presión sanguínea baja).

  • Hematológicas (sangre)
    Se calcula que una tercera parte de los pacientes anoréxicos tienen anemia (un recuento bajo de glóbulos rojos). La leucopenia (un recuento bajo de glóbulos blancos) se produce hasta en el 50 por ciento de los pacientes anoréxicos.

  • Gastrointestinales (estómago e intestinos)
    A menudo disminuye el movimiento normal del tracto intestinal a causa de una dieta muy restringida y una pérdida de peso severa. El aumentar de peso y algunos medicamentos ayudan a restaurar el movimiento normal del intestino.

  • Renales (riñón)
    La deshidratación a menudo asociada con la anorexia produce una orina altamente concentrada. También puede desarrollarse poliuria (aumento de la producción de orina) en los pacientes anoréxicos cuando la capacidad de los riñones de concentrar orina disminuye. Los cambios renales normalmente vuelven a la normalidad al restaurarse el peso normal.

  • Endocrinas (hormonas)
    La amenorrea (suspensión del ciclo menstrual) es uno de los síntomas distintivos de la anorexia, cuando falta un período menstrual durante tres meses o más sin ninguna otra causa subyacente.

    La amenorrea a menudo precede a la pérdida severa de peso y continúa después de haberse restaurado el peso normal.

    Algunas veces se encuentran niveles reducidos de las hormonas del crecimiento en los pacientes anoréxicos, y esto puede explicar el retraso del crecimiento que algunas veces se observa en los pacientes anoréxicos.

    La nutrición normal usualmente restaura el crecimiento normal.

  • Esqueléticas (huesos)
    Las personas que tienen anorexia corren mayor riesgo de sufrir fracturas esqueléticas (roturas de huesos).

    Cuando el inicio de los síntomas de anorexia se presenta antes de que se haya logrado la formación ósea máxima (normalmente desde la mitad hasta el final de la adolescencia), existe un mayor riesgo de osteopenia (disminución del tejido óseo) u osteoporosis (pérdida ósea).

    A menudo se encuentra una baja densidad ósea en las mujeres que tienen anorexia, y es común la ingestión y absorción baja del calcio.

La bioquímica y los trastornos alimentarios:

Para comprender mejor los trastornos alimentarios, los investigadores han estudiado el sistema neuroendocrino, que está formado por una combinación del sistema nervioso central y los sistemas hormonales.

El sistema neuroendocrino regula las diversas funciones de la mente y del cuerpo. Se ha descubierto que muchos de los siguientes mecanismos regulatorios pueden encontrarse, en cierta medida, alterados en las personas que tienen trastornos alimentarios:

  • La función sexual.

  • El crecimiento físico y el desarrollo.

  • El apetito y la digestión.

  • El sueño.

  • La función cardiaca.

  • La función renal.

  • Las emociones.

  • El pensamiento.

  • La memoria.

La anorexia nerviosa y la depresión:

Muchas personas que tienen trastornos alimentarios también sufren de depresión y se cree que estas dos condiciones pueden estar vinculadas. Por ejemplo:

  • En el sistema nervioso central, los mensajeros químicos conocidos como neurotransmisores controlan la producción hormonal.

    Se ha descubierto que los neurotransmisores serotonina y norepinefrina, que funcionan anormalmente en las personas que tienen depresión, también tienen niveles disminuidos tanto en los pacientes que sufren anorexia y bulimia agudas como en los pacientes recuperados de la anorexia a largo plazo.

  • Se ha demostrado que algunos pacientes que tienen anorexia pueden responder bien a los medicamentos antidepresivos que afectan a la función de la serotonina en el cuerpo.

  • Las personas que tienen anorexia, o ciertas formas de depresión, parecen tener niveles más altos de lo normal de cortisol, una hormona cerebral liberada como respuesta al estrés.

    Se ha demostrado que los niveles elevados de cortisol, tanto en las personas que tienen anorexia como en las que tienen depresión, son la causa de un problema que ocurre en o cerca del hipotálamo en el cerebro.

  • Se han descubierto similitudes bioquímicas entre las personas que tienen trastornos alimentarios y las que tienen el trastorno obsesivo compulsivo (su sigla en inglés es OCD); estos últimos presentan con frecuencia comportamientos alimentarios anormales.

  • La hormona vasopresina es otra sustancia química del cerebro que se encuentra alterada en las personas que tienen trastornos alimentarios y OCD. Los niveles de esta hormona son elevados en los pacientes que tienen OCD, anorexia y bulimia.

Factores genéticos/ambientales relacionados con los trastornos alimentarios:

Debido a que estos trastornos suelen darse en miembros de la misma familia y que con frecuencia las mujeres son las más afectadas, se cree que los factores genéticos juegan un papel fundamental en ellos.

Pero otros factores, tanto del comportamiento como ambientales, también pueden tener una influencia importante.

  • Según un estudio reciente, las madres que se preocupan demasiado por el peso corporal y atractivo físico de sus hijas pueden someterlas a un riesgo mayor de desarrollar un trastorno alimentario.

    Además, las niñas que tienen trastornos alimentarios suelen tener un padre y, o hermanos que critican demasiado su peso.

  • Aunque la mayoría de las víctimas de la anorexia y la bulimia son adolescentes y mujeres adultas jóvenes, estas enfermedades también pueden atacar a los hombres y a mujeres de más edad.

  • La anorexia nerviosa y la bulimia se presentan mayormente en personas caucásicas, pero estas enfermedades también afectan a las personas afroamericanas y de otras razas.

  • Las personas que se dedican a profesiones o actividades que ponen énfasis en la delgadez, como la profesión de modelo, el baile, la gimnasia, la lucha libre y las carreras de larga distancia, son más susceptibles de sufrir estos trastornos.

  • A diferencia de otros trastornos alimentarios, de un tercio a un cuarto de todos los pacientes que sufren el trastorno de atracones compulsivos son hombres.

    Los estudios preliminares señalan que la condición se presenta tanto en personas afroamericanas como caucásicas.

Prevención de la anorexia nerviosa:

Hasta la fecha no se conocen medidas preventivas para reducir la incidencia de la anorexia.

Sin embargo, la detección e intervención tempranas pueden reducir la gravedad de los síntomas, estimular el crecimiento y el desarrollo normal del individuo, y mejorar la calidad de vida de las personas que tienen anorexia nerviosa.

Alentar los hábitos alimenticios sanos y las actitudes razonables en cuanto al peso y la dieta puede también ser de gran ayuda.


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